miércoles, 23 de septiembre de 2009


Quiero creer que estoy volviendo
Mario Benedetti

Vuelvo / quiero creer que estoy volviendo
con mi peor y mi mejor historia
conozco este camino de memoria
pero igual me sorprendo

hay tanto siempre que no llega nunca
tanta osadía tanta paz dispersa
tanta luz que era sombra y viceversa
y tanta vida trunca

vuelvo y pido perdón por la tardanza
se debe a que hice muchos borradores
me quedan dos o tres viejos rencores
y sólo una confianza

reparto mi experiencia a domicilio
y cada abrazo es una recompensa
pero me queda / y no siento vergüenza /
nostalgia del exilio

en qué momento consiguió la gente
abrir de nuevo lo que no se olvida
la madriguera linda que es la vida
culpable o inocente

vuelvo y se distribuyen mi jornada
las manos que recobro y las que dejo
vuelvo a tener un rostro en el espejo
y encuentro mi mirada

propios y ajenos vienen en mi ayuda
preguntan las preguntas que uno sueña
cruzo silbando por el santo y seña
y el puente de la duda

me fui menos mortal de lo que vengo
ustedes estuvieron / yo no estuve
por eso en este cielo hay una nube
y es todo lo que tengo

tira y afloja entre lo que se añora
y el fuego propio y la ceniza ajena
y el entusiasmo pobre y la condena
que no nos sirve ahora

vuelvo de buen talante y buena gana
se fueron las arrugas de mi ceño
por fin puedo creer en lo que sueño
estoy en mi ventana

nosotros mantuvimos nuestras voces
ustedes van curando sus heridas
empiezo a comprender las bienvenidas
mejor que los adioses

vuelvo con la esperanza abrumadora
y los fantasmas que llevé conmigo
y el arrabal de todos y el amigo
que estaba y no está ahora

todos estamos rotos pero enteros
diezmados por perdones y resabios
un poco más gastados y más sabios
más viejos y sinceros

vuelvo sin duelo y ha llovido tanto
en mi ausencia en mis calles en mi mundo
que me pierdo en los nombres y confundo
la lluvia con el llanto

vuelvo / quiero creer que estoy volviendo
con mi peor y mi mejor historia
conozco este camino de memoria
pero igual me sorprendo.

sábado, 19 de septiembre de 2009

Siempre (Fernando Soto Aparicio)

Siempre habrá una mujer, habrá un camino
lanzado al horizonte del futuro
habrá una enredadera contra el muro
y en la copa del vértigo habrá vino


Una mujer que justifique el lino
que dé forma a la flor, que vuelva puro
el barro gris, en el taller oscuro
en donde el alfarero es el destino


Simplemente mujer, fuego y granizo,
agua de luz, infierno y paraíso,
horizonte y pasión, llanto y desvelo

Mujer que aleje nuestra pesadumbre
y que con el milagro de su lumbre
nos dé la tierra y nos acerque al cielo

lunes, 14 de septiembre de 2009

Nacer y morir, la misma cosa envuelta en misterios distintos.


Un paso más que dar en el infinito correr de los tiempos.


No hay un punto de partida


No hay un punto de llegada


Ni causa, ni meta


Solo un camino


Es el dulce privilegio de estar aquí el sentido mismo de la existencia


poder caminar bajo un cielo azul, recorrer verdes prados, mirar las estrellas


sentir tu piel cálida y suave


es recibir el don de la vida con humildad, disfrutar de este bello lugar, con conciencia y gratitud


y al final cuando la rosa pierda su color y se marchite, despedirse con una sonrisa.


Nacer y morir dos fenómenos insignificantes frente al maravilloso milagro de vivir.

viernes, 4 de septiembre de 2009

Poco a poco empiezan a caerse las hojas mustias de los árboles anunciando la llegada del otoño, y la naturaleza como siempre nos envuelve en un sutil velo de nostálgica belleza, para distraernos, para que no nos enteremos que lentamente parte la alegría del verano, sin embargo nuestro espíritu nunca está totalmente conforme.

Y continúa la marcha inefable del tiempo con sus altibajos. nuestro cuerpo dorado por el sol apenas comenzaba a acostumbrarse a las altas temperaturas de agosto y la algarabía de los niños jugando en el parque.




Y somos como extraños entes perdidos en el infinito caudal de nuestras propias insatisfacciones. solo basta que caiga la primera hoja amarillenta para que empecemos a añorar el verano. Es asi como imperceptiblemente, furtivamente empieza y termina un nuevo ciclo, de empezar a desear lo que estamos a punto de perder y que fué motivo de queja permanente mientras lo tuvimos.


Y continuamos marchando sin entender que es parte de la vida llorar sobre la leche que intencionadamente hemos derramado.




Quizas en eso consiste la sabiduría... en ser capaces de admirar en paz la belleza del mundo con sus nubes grises y sus hojas secas, con sus motas de nieve cubriendo de blanco el paisaje, con el colorido de las flores y las flotantes motas de pólen, con el feliz espectáculo y las pequeñas molestias del verano.




Pero mientras nos hacemos sabios... quizás en otras vidas futuras, continuamos nuestro rumbo en busca de la próxima estación.






El delicado y sublime aletear de una mariposa, el suave golpe de las olas en la arena, la caida silenciosa o sonora de la lluvia, cada pedazo de cielo, de infierno, de paz y de guerra, cada segundo de existencia en este o en otro universo. el más infimo instante de inspiración mirando a través de tus ojos. todos los pasos y los sueños, los gritos y gestos, todos pequeños retazos de eternidad.